#Microrrelato

– Bienvenido, te mostraré el recinto. – Dijo cortésmente. En nuestro recorrido, a través de anchos pasillos con habitaciones a ambos lados, llegamos hasta un bello patio interior donde descansaba un anciano. – ¡Buenas tardes! – Saludé. – ¡No te molestes! Lleva un batín malva. – Dijo mi guía Y el anciano nos siguió con…